20.6.14

Años diez


[Francesco Diaco:
A tale proposito, lo psicologo americano Bruner, dopo una serie di ricerche, sostiene che i bambini prima di spiegare i fenomeni del mondo con la causalità, li ordinano con l’intenzionalità, donando un’anima e un carattere agli oggetti.

Valerio Magrelli:
È proprio così, una logica altra ma anche molto rigorosa, a suo modo. Mi viene in mente uno splendido testo di Ernst Bloch sul Rinascimento. A un certo punto si spiegava il motivo per cui molti mistici tedeschi, tra cui Jakob Böhme, erano calzolai di professione. La ragione è semplice: anzitutto stavano raccolti sul loro deschetto, concentrati, curvi per ore e ore, battendo con un martelletto – quindi entrava in gioco il ritmo, in forma quasi ipnotica; ma soprattutto usavano colle, materiali chimici, psicotropi, erano grandi tossici visionari! Questo mi ha molto interessato quando scrissi una poesia sulle chiavi, in cui a un certo punto compare la frase «il suo valore | il mio Valerio». È  l’unica volta che ho inserito il mio nome in un testo. Mi ricordo ancora perfettamente quel brivido: il mio nome che sbuca all’improvviso, con violenza… e poi lo lasciai.]


[Francesco Diaco:
A propósito de esto, el psicólogo americano Jerome Bruner, tras una serie de investigaciones, sostiene que los niños antes de explicar los fenómenos del mundo con la causalidad, la ordenan con la intencionalidad, dotando así a los objetos de alma y carácter.

Valerio Magrelli:
Es justo así, una lógica otra pero también muy rigurosa, a su manera. Me viene a la cabeza un espléndido texto de Ernst Bloch sobre el Renacimiento. A cierto punto se explicaba el motivo por el que muchos místicos alemanes, entre ellos Jakob Böhme, eran zapateros de profesión. La razón es simple: estaban recogidos en su mesa de trabajo, concentrados, doblados durante horas y horas, martilleando, así que entraba en juego el ritmo, en un modo casi hipnótico; pero sobre todo usaban pegamentos, materiales químicos, psicotrópicos, ¡eran grandes tóxicos visionarios! Esto me interesó particularmente cuando escribí un poema sobre llaves, en el que a cierto punto aparece la frase «su valor / mi Valerio». Es la única vez que he puesto mi nombre en un texto. Recuerdo perfectamente aquel escalofrío: mi nombre que aparece de repente, con violencia… y luego lo dejé.]

*Años diez. Juan Carlos Reche / Abraham Gragera, 2014.
*En "Valerio Magrelli. Poesía y sociedad. Conversación con Francesco Diaco". [trad. Juan Carlos Reche].

19.6.14

Dios clarea...







*Introspection. Sara Kathryn Arledge, 1941-1946.
*Things (Alternate). Frightened Rabbit, 2010.

17.6.14

Una felicidad grande pero inactiva


[Sometimes I can still sleep it off, my fear. My dreams are gentle now even when they are about being mugged, robbed and knocked down, even when I am pressing my car key into a bit of yielding earth. But often in the afternoons I wake after a nap with an awful sense of its being over and that it never meant much; I never had a life. The valuable sweetness and the hard work are infected by the fact of death: they no longer seem to have been so wonderful, but they are all I had. And then I want to be comforted. I want my old, unthreatening forms of silence, and comedy-and-cowardice. I want breath and stories
and the world.]

[A veces todavía puedo olvidarlo durmiendo, me refiero al miedo. Ahora no tengo malos sueños, aunque traten de que me atracan, me roban y me pegan, aunque meta la llave del coche en un trocito de tierra blanda. Pero a menudo, por las tardes, despierto de la siesta con la horrible sensación de que se ha acabado y nunca ha significado mucho; nunca tuve una vida. La realidad de la muerte infecta la dulzura preciosa y el trabajo duro: ya no parecen haber sido tan maravillosos, pero son lo único que he tenido. Y entonces quiero consuelo. Quiero las viejas fórmulas de silencio no amenazadoras y el juego de comedia-y-cobardía. Quiero aliento, historias, y al mundo. ]

*New York, 1982. Miron Zownir, 1982.
*This Wild Darkness [trad. Marcelo Cohen]. Harold Brodkey, 1996.

11.6.14

Soy mi descampado















[La comida es otra protección sentimental. Mientras no se huela, se vea, se intuya esa masa turbia que llaman «comida», no hay melancolía. Aunque a veces todo falla, y uno está en la cantina de una universidad de provincias intentando deducir si es plato o moqueta lo que tiene delante, mientras cada persona que viene de la calle es un rebalse de agua, y sólo se puede subir el volumen mental de distorsión para calmar, en parte, el resto de sentidos.
  
Pero hoy hace sol y estoy en la tienda vegetariana de Newland Avenue, revolviendo en la balda italiana y en el cesto del shiitake, pensando si esta vez prefiero llevarme el pan de escanda o…

—¿Eso son The Smiths?
 La voz de la dueña interrumpe mis meditaciones agroalimentarias y me hace comprender que llevo un par de minutos malogrando la melodía de «Hand In Glove», con ese silbido inestable que me sale cuando intento mantener el tono.
  
 —¿Conoces un disco que se titula Rank? —me pregunta, y respondo que sí, que es el disco en directo de los Smiths —. Dentro sale la foto de un concierto en Manchester, no sé si te das cuenta, hay mucha gente en primera fila peleándose por una camisa de Morrissey… Yo estoy a la derecha, tirando de un extremo de la camisa, bueno, ya hace tiempo, y yo iba con el pelo teñido de rubio… Creo que en cierto momento llegué a tener dos trozos de camisas de Morrissey, pero mi madre acabó tirándolos porque le daban un poco de asco.
  
Busco el vinilo cuando llego a casa y, sí, ahí está ella. Me cuesta reconocerla, pero entiendo los puntos suspensivos de su descripción: no sólo lleva mechas y el pelo corto, sino que es bastante más gruesa, casi parece más baja; aunque los rasgos aún la distinguen en la carnalidad, como si en la ella de entonces estuviera comprimida la ella de ahora.

La camisa con lunares de Morrissey —a punto de reventar en una multitud de jirones— aparece en la parte baja de la imagen, pero es el centro de la escena y, por tanto, desplaza el centro de la foto; se diría que el público congregado por esa camisa está surgiendo de ella, que ella los irradia. Hay caras de curiosidad, caras de esfuerzo, caras de fascinación, caras de arrebato, sonrisas, todos tiran con fuerza de la tela. Como si peleasen por las reliquias de un santo.]





*Rank. The Smiths, 1988.
*The Smiths: seis escenas de «angustia territorial» [Fragmento]. Fruela Fernández, 2014.
*Girlfriend in a Coma. Noah and the Whale, 2007.

28.5.14

Punching bag


[Somos mujeres contra la Mujer.

                *
El feminismo no es un tema.

                *
La emancipación comienza con el descubrimiento del tirano
interior.
              
                *

Nos han privado de tantas cosas, que necesitamos recuperarlas.
Aunque sólo sea para descubrir que nunca fueron nuestras.

                *
El victimismo es una forma de sumisión.

                *
Ciertos hombres prefieren creer que fingimos los orgasmos.

                *
Puedo reconocer a mi padre: no soy hija de su yugo sino
de su delicadeza.]





*Three Girls in Kitchen. William Gedney, 1964.
*Lenguaraz. Erika Martínez, 2011. 
*Friday On My Mind. The Easybeats, 1966.

12.5.14

Dedico el café a este asunto




[Opongo
a toda la retórica y vacía
y humillante
poesía
hispánica actual,
la obra viva, aún más viva ahora,
de un gran poeta catalán destruido.]


*Helena Valentí, Gabriel Ferrater. Londres, 1963.
*G.F. Alfonso Costafreda, 1974

10.5.14

La dosis justa de palabras
















ouve-me

que o dia te seja limpo e

a cada esquina de luz possas recolher

alimento suficiente para a tua morte

vai até onde ninguém te possa falar

ou reconhecer —  vai por esse campo

de crateras extintas —  vai por essa porta

de água tão vasta quanto a noite

deixa a árvore das cassiopeias cobrir-te

e as loucas aveias que o ácido enferrujou

erguerem-se na vertigem do voo — deixa

que o outono traga os pássaros e as abelhas

para pernoitarem na doçura

do teu breve coração —  ouve-me

que o dia te seja limpo

e para lá da pele constrói o arco de sal

a morada eterna —  o mar por onde fugirá

o etéreo visitante desta noite

não esqueças o navio carregado de lumes

de desejos em poeira —  não esqueças o ouro

o marfim —  os sessenta comprimidos letais

ao pequeno almoço



óyeme
que el día te sea limpio y
en cada esquina de luz puedas recoger
alimento suficiente para tu muerte

ve hasta donde nadie te pueda hablar
o reconocer — ve por ese campo
de cráteres extintos — ve por esa puerta
de agua tan vasta como la noche

deja que el árbol de las casiopeas te cubra
y las locas avenas que el ácido oxidó
se yergan en el vértice del vuelo — deja
que el otoño traiga los pájaros y las abejas
a dormir en la dulzura
de tu breve corazón — óyeme

que el día te sea limpio
y más allá de la piel construye el arco de sal
la casa eterna — el mar por donde huirá
el etéreo visitante de esta noche

no olvides el barco cargado de hogueras
de deseos en polvo — no olvides el oro
el marfil — los sesenta comprimidos letales
con el desayuno.



*O canto livre de Nara. Nara Leão, 1965.
*Recado [trad. Andrés Navarro]. Al Berto, 1997.
*Recado. Nara Leão, 1966.