[Debo abrir aquí un breve paréntesis – dentro del paréntesis largo que tal vez sea este ejercicio de escritura a mano que tan cautelosamente he emprendido – para explicar que no he devenido escritor por vocación, sino por complejas razones socio-político-económico-psíquicas. En este preciso instante, por ejemplo, más que estar escribiendo quisiera estar, por ejemplo, ideando un juego para computadoras, filmando una película, tocando algo de Bach en el órgano de una catedral antigua (europea) o simplemente sembrando mi semilla en una serie de vientres femeninos, puestos en hilera uno junto a otro hasta donde alcance la vista. Mi relación con la literatura es lo que puedo, apenas, permitirme; lo que, en realidad, los demás me han – hasta cierto punto – permitido. Para decirlo con palabras más duras y más exactas, escribir es más barato y menos peligroso, o más cómodo para mí. Soy perezoso y cobarde, además de pobre; debo, pues, resignarme a escribir, y, todavía, dar gracias por ello. Cierro aquí el paréntesis breve.]
21.12.20
No querría pasar por inocente
19.12.20
¿Leíste el libro en el que no había texto?
11.12.20
El alcohol de los días que se evaporan
8.12.20
De todo hacemos caldo
[Aunque sé que a veces me escuchan pensando que soy
el mausoleo de una generación
cuyas reivindicaciones ahogó la dureza de estas décadas
y se asombran de que aún emprenda animosa el viaje
hacia corazones y lenguajes jóvenes
siga hablando del color con que vi el mundo
y lea con más gusto a unos desconocidos que a viejos compañeros
debo decirles
aprendí hace mucho
que no hay nada más patético
que la canción del verano la canción del momento
pasado ese verano pasado ese momento.]
2.12.20
Cotilleos sobre el más allá
[Taller virtual: una de las consignas que he creado propone tomar algún objeto no muy grande y sí complicado (en los talleres presenciales propongo a los alumnos como objeto una cajita artesanal de madera que me regaló una niña hace tiempo; la cajita tiene cosas pegadas en la tapa, tales como tornillos, un anillo, etcétera). La consigna exige sentarse cómodamente a manosearlo durante un buen rato, y percibirlo desde el tacto, sin hacer mayor caso de la vista. Luego hay que escribir una descripción del objeto desde las impresiones táctiles. Los alumnos han elegido objetos de la más variada índole, pero ninguno como el que eligió una alumna, una alumna que escribe con mucho entusiasmo y muy bien, muy imaginativa y sensible, cuyo ejercicio leí y evalué hoy: el objeto que eligió es un pene, y la descripción incluye su proceso de erección. Es increíble cómo con este tema ha logrado un texto hermoso, delicado y si se quiere poético. Mis alumnos no dejan de asombrarme.]
30.11.20
27.11.20
¿Necesitáis alegría? ¿Necesitáis amor?
[Philosophy, like lichens, takes centuries to grow and is always ignored in the Book of Instructions. If you can’t Take It, Get Out.
I can’t take it, so I lie on the hotel bed dissolving into chemicals whose adventure will pursue time to her extinguishment, without the slightest influence from these few years when I held them together in human passion.]
[La filosofía, como los líquenes, necesita siglos para desarrollarse, y el Manual de Instrucciones la ignora sistemáticamente. Si no lo puedes soportar, vete con viento fresco.
Yo no lo soporto, de modo que me quedo echada en la cama del hotel, descomponiéndome en elementos químicos cuyos avatares prolongará el tiempo hasta que el tiempo mismo se extinga, sin que esos pocos años en que los mantuve juntos, componiendo una pasión humana, dejen la menor huella.]
25.11.20
El tiempo de los milagros crueles
[Todos sabemos que somos seres materiales, sujetos a las leyes de la fisiología y de la física, y toda la fuerza de nuestros sentimientos no puede contra esas leyes; no podemos menos que detestarlas. La fe inmemorial de los amantes y los poetas en el poder del amor, más fuerte que la muerte, el secular finis vitae sed non amoris es una mentira. Una mentira inútil y hasta tonta. ¿Resignarse entonces a la idea de ser un reloj que mide el transcurso del tiempo, ya descompuesto, ya reparado, y cuyo mecanismo tan pronto como el constructor lo pone en marcha, engendra desesperación y amor? ¿Resignarse a la idea de que todos los hombres reviven antiguos tormentos, tanto más profundos cuanto más se repiten, volvíendose cada vez más cómicos? Que la existencia humana se repita, bien, ¿pero que se repita como una canción trillada, como el disco que un borracho toca una y otra vez echando monedas en una ranura?]
13.11.20
En un intervalo del show
[Es decir estuvo suficientemente solo bajo
la rama de un arce.
Levantó los ojos, los bajó, con infinita
insistencia.
Se privó de todo.
Y cuando levantaba la vista veía: el arce
-una palabra-; humo, una nube amarilla.
Y cuando bajaba la vista veía una mata de
pasto aplastada.
Donde habitaban unas moscas grises.
El hecho finalizó hacia la primavera de 1956.
Cuando presentó su experiencia a los mayores,
ellos entendieron que el chico volvía de la
guerra de guerrillas
porque en realidad no dijo una palabra.
“Este chico hablará el día del Juicio”, dijo la abuela,
pero se equivocaba.
Aquella permanencia bajo el arce –una palabra-
había sumido al chico en esta reflexión:
“Tengo la potestad de irme de las palabras,
lo que significa lisa y llanamente irme.
Y, de permanecer bajo el arce –una palabra-
No puedo decir nada, puesto que soy un
chico bajo el arce”.
No había que entender que aquello significara
nada.
Excepto que el chico estaba bajo el arce,
definitivamente
perdido para los significantes,
en una eternidad que carecía de sentido.]
9.11.20
El hedonista frustrado
[Observación trivial que me ha dejado estupefacto, tanto, que imagino que debe haber en ella una falacia imperdonable. Partí del principio de que tengo dos padres, cuatro abuelos, ocho bisabuelos y dieciséis tatarabuelos. ¿Por qué no seguir adelante? Cogiendo lápiz y papel hice la progresión. En el año 1780 tenía 64 ancestros (calculando treinta años por generación), en el año 1480 tenía 65.536, en el año 1240 tenía 16.713.216, en el año 1060 tenía 1.069.645.824. Y no seguí porque ya entraba en lo absurdo, en la más grande falsedad histórica: Simplemente porque en el año 1060 la población del mundo no llegaba a dos mil millones de habitantes. ¿Qué explicación puede tener esto? El incesto y la poligamia pueden reducir en parte estas cifras, pero no al extremo de reducir su inaceptable cuantía. Misterio. Paradoja: cada habitante del globo desciende de todos los anteriores habitantes del globo (cono invertido), pero de un anterior habitante del globo y su pareja descienden todos los habitantes actuales (cono normal).]










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