8.10.10

Un nombre entre los que tardan







「"Nun ja", sagte Pepi, "Du bist verliebt in Frieda, weil sie Dir weggelaufen ist, es ist nicht schwer in sie verliebt zu sein wenn sie weg ist. Aber mag es sein, wie Du willst, und magst Du in allem recht haben, auch darin, daβ Du mich lächerlich machst, was willst Du jetzt tun? Frieda hat Dich verlassen, weder nach meiner Erklärung noch nach Deiner hast Du Hoffnung, daβ sie zu Dir zurückkommt und selbst wenn sie kommen sollte, irgendwo muβt Du die Zwischenzeit verbringen, es ist kalt und Du hast weder Arbeit noch Bett, komm zu uns, meine Freundinnen werden Dir gefallen, wir werden es Dir behaglich machen, Du wirst uns bei der Arbeit helfen, die wirklich für Mädchen allein zu schwer ist, wir Mädchen werden nicht auf uns angewiesen sein und in der Nacht nicht mehr Angst leiden. Komm zu uns! Auch meine Freundinnen kennen Frieda, wir werden Dir von ihr Geschichten erzählen, bis Du dessen überdrüssig geworden bist. Komm doch! Auch Bilder von Frieda haben wir und werden sie Dir zeigen. Damals war Frieda noch bescheidener als heute, Du wirst sie kaum wiedererkennen, höchstens an ihren Augen, die schon damals gelauert haben. Nun wirst Du also kommen?"」

「―Admitámoslo ―dijo Pepi―, estás enamorado de Frieda porque acaba de dejarte. Es fácil estar enamorado cuando ella está lejos. Pero aunque sea como pretendes, y tengas razón en todo, incluso al dejarme en ridículo, ¿qué vas a hacer? Frieda te ha dejado, ni mi explicación ni la tuya te dan esperanzas de que regrese, e incluso si regresara, en algún lugar tendrás que pasar el tiempo, hace frío y no tienes trabajo ni cama, ven con nosotras, mis amigas te gustarán, te haremos sentirte a gusto, nos ayudarás en el trabajo, que en verdad es demasiado duro para las mujeres solas, no dependeremos sólo de nosotras y ya no pasaremos miedo por la noche. Ven a nuestro cuarto. Mis amigas también conocen a Frieda, te hablaremos de ella cuanto desees. ¡Ven! Tenemos retratos suyos, te los enseñaremos. En aquella época era más modesta que ahora, no la reconocerás; tal vez los ojos, pues ya eran ojos de espía. Vamos, ¿vienes?」

*Das Schloß. Michael Haneke, 1997.
*Das Schloß. Franz Kafka, 1926.

7.10.10

Por fortunas peores

「3) La prueba a priori, tal como ha sido defendida por Juan Duns Escoto y otros autores. Según ellos, para que una proposición sea evidente por sí es menester que podamos conocerla también inmediatamente y enunciarla por la mera explicación de los términos.
Se ha observado que la elección del tipo de prueba depende de la concepción que se tenga de Dios (o, por lo menos, de su relación con la criatura) y de la inteligencia humana que la aprehende.」

*Dios. Pruebas de la exsitencia de Dios. Diccionario de Filosofía abreviado. José Ferrater Mora, 1976.

1.10.10

El viento nos llevará




「Una vez más, EL PAÍS da cuenta del desarrollo de uno de los principales festivales cinematográficos desdeñando casi todo lo que en ellos se ofrece de innovador o arriesgado, y propagando la idea de que la mayor parte del llamado "cine de autor" que hoy se hace en el mundo carece de interés. En el caso de la reciente Mostra de Venecia, el cronista de turno, Carlos Boyero, imitándose a sí mismo -tratando de tarados, cursis, snobs, plastas y otras lindezas a cuantos cineastas y críticos puedan discrepar de sus opiniones-, además de reiterarnos día tras día su inmenso hastío, no ha tenido reparo alguno en pregonar su abandono de la proyección de la última película de Abbas Kiarostami. Una anécdota que pone en evidencia que su protagonista no sólo ha renunciado a la crítica, sino que ha faltado a su deber como informador, demostrando su falta de respeto hacia los lectores.
Pero hay más: ya puesto, el cronista advierte a los distribuidores españoles del mal que les acecha si se deciden a importar esta clase de películas, conminando a los exhibidores a no programarlas. Grave actitud, que se parece mucho a una censura previa, y que, de prosperar, privaría a los espectadores de ver y juzgar por sí mismos. Se trata de un asunto mayor, de estricta política cinematográfica, ante el cual lo esencial no es tanto el punto de vista del redactor como el del medio al cual representa.
En la difícil situación que en tantos aspectos atraviesa hoy el cine español -particularmente en el de la producción y difusión de las películas más interesantes que se vienen haciendo entre nosotros-, sería justo y necesario, para que sus lectores sepan a qué atenerse, conocer cuál es la verdadera actitud de EL PAÍS a este respecto. Aclarar si su postura coincide básicamente con la que se desprende de los textos de su cronista. Si el acuerdo de una u otra manera existiera, estaría algo más claro cuál es el sentido de su compromiso primero: apoyar de tarde en tarde, a modo de detalle redentor, algún asomo de diversidad para dedicarse sobre todo a sostener y publicitar la producción cinematográfica más acorde -salvo las excepciones de rigor- con el dictado mayoritario de los ejecutivos de televisión y los intereses de aquellos productores, distribuidores y exhibidores que determinan el destino de nuestro cine.」

「Querida Gladys, en respuesta a tu carta, la verdad, no sé qué decirte. Convengo contigo en que Carlos Boyero no hace crítica de cine, sino autoparodia. Que la moralina de Clint Eastwood o el corta-pega sensiblero de González Iñárritu le seduzcan más que el cine de Kiarostami no es culpa suya, ni de nadie. Y mientras El PAÍS pague a ese señor por escribir crítica cinematográfica, yo tampoco me molestaré en abrir la sección de cine. Y sí, también recuerdo a Charles Boyer haciéndole la vida imposible a Ingrid Bergman en Gaslight. Ahora, pensar que Carlos Boyero es la reencarnación de Charles Boyer no sólo resulta improbable en términos cronológicos ―olvidas que Boyer muere en el 78, es decir, cuando Boyero tenía ya 35 añazos―, sino que el propio planteamiento se me antoja una sandez sin paliativos.

Recibe un afectuoso abrazo de tu amiga Rosario.」

*Charles Boyer. Gaslight. George Cukor, 1944.
*Carlos Boyero.
*Carta de Víctor Erice y José Luis Guerín. EL PAÍS. 13.09.2008.
*Cartas a mis lectores (edición revisada). Rosario Cisma, 2009.