12.3.10

Furor vindicativo



≪A normal man given a group photograph of school girls or Girl Scouts and asked to point out the comeliest one will not necessarily choose the nymphet among them. You have to be an artist and a madman, a creature of infinite melancholy, with a bubble of hot poison in your loins and a super-voluptuous flame permanently aglow in your subtle spine (oh, how you have to cringe and hide!), in order to discern at once, by ineffable signs - the slightly feline outline of a cheekbone, the slenderness of a downy limb, and other indices which despair and shame and tears of tenderness forbid me to tabulate - the deadly little demon among the wholesome children.≫

≪Si pedimos a un hombre normal que elija a la niña más bonita en una fotografía de un grupo de colegialas o girl scouts, no siempre señalará a la nínfula. Hay que ser artista y loco, un ser infinitamente melancólico, con una burbuja de ardiente veneno en las entrañas y una llama de suprema voluptuosidad siempre encendida en su sutil espinazo, para reconocer de inmediato, por signos inefables ⎯el diseño ligeramente felino de un pómulo, la delicadeza de un miembro aterciopelado y otros indicios que la desesperación, la vergüenza y las lágrimas me prohiben enumerar⎯ al pequeño demonio mortífero ignorante de su fantástico poder.≫

*Vladimir Nabokov.
*Lolita. Vladimir Nabokov, 1955.

11.3.10

La bufanda viva



≪"He's chewing in his sleep! Do look, Gérard. It's most peculiar. The greedy pig! He really is the limit."
Her nostrils dilated, the tip of her tongue protruding, as if engrossed in scientific experiment, she went on feeding him. Intent, preoccupied, and mad she looked —madwoman hunched over a dead child and cramming it with food.
Of this instructive session, Gérard retained one imprint and no more: namely, the moment when Elisabeth had addressed him for the first time by the familiar.≫

≪⎯¡Mastica entre sueños! ¡Mira, Gérard! Mira, es curioso. ¡Qué glotonería! ¡Hace falta ser innoble!
Y aparentando un interés de especialista, Elisabeth continuaba su tarea. Dilataba sus narices, sacaba algo la lengua. Severa, paciente, encorvada, parecía una loca que estuviera cebando a un niño muerto.
De esta instructiva sesión, Gérard retuvo tan sólo una cosa: Elisabeth le había tuteado.≫

*Les diables. Christophe Ruggia, 2002.
*Les Enfants Terribles. Jean Cocteau, 1929.

4.3.10

Sobre otro día


P. ¿La escala cambia a los arquitectos?

R. Y la edad. Cuando era más joven estaba preocupado por el estilo, por la elegancia. Y hoy valoro más la naturalidad. Para poder resistir, para que los edificios permanezcan, es importante que las cosas se vivan como naturales. Un poco como ocurre con los animales, que cuando nadan mucho pierden las manos que se transforman en aletas. La naturaleza responde siempre de la manera más natural, con lógica. Y creo que antes yo hacía una arquitectura muy preocupada por ser coherente y que, sin embargo, respondía a un campo muy limitado de la realidad. Hoy he ido perdiendo el miedo a hacer cosas feas. No es que nadie quiera hacer algo feo de entrada. Es que para hacer cosas bonitas hay que perder el miedo a hacerlas feas.

*Bocetos para el Estadio Municipal de Braga, Portugal. Eduardo Souto de Moura, 2004.

*Entrevista a Eduardo Souto de Moura. Anatxu Zabalbeascoa. El País. 30/06/2007.

2.3.10

El primer axioma






*It happened one night. Frank Capra, 1934.
*All the king's men. Robert Rossen, 1949.
*Angel Face. Otto Preminger, 1953.
*Carmen Jones. Otto Preminger, 1954.
*The quiet american. Joseph L. Manckievicz, 1958.
*Some came running. Vincent Minnelli, 1958.
*Strangers when we meet. Richard Quine, 1960.
*8 1/2. Federico Fellini, 1963.
*Hud. Martin Ritt, 1963.
*Rosmary's Baby. Roman Polanski, 1968.

¿Goethe o los científicos?



*Rita Hayworth, Orson Welles. Peter Stackpole, 1945.