23.4.10
22.4.10
Manual del percusionista
「La escitura de Eliot no ofrecía (como han afirmado algunos críticos) una "evasión" de los problemas del presente y un refugio en el pasado. Enfrentaba el derrumbamiento de los valores presentes con el orden pasado en la imaginación del lector sensible. Por cierto, se puede decir que su obra tiene dos aspectos: el primero, que culmina en Waste Land, nos muestra con qué profundidad estamos involucrados con el carácter fragmentario de nuestro tiempo, ya que somos producto de nuestra civilización; el segundo, que culmina en Four Quartets, nos hace ver que estamos implicados en la eternidad y, por tanto, libres de esa fragmentación.」

*World Within World. Stephen Spender, 1951.
*Stephen Spender. W. Eugene Smith, 1959.
21.4.10
19.4.10
Periferias del campo visual



「Perec es el Mortadelo de la literatura. Se disfraza de biógrafo en W o el recuerdo de infancia; de arquitecto en La vida, instrucciones de uso o en sociólogo del consumo en Las Cosas. Por eso cuando hablamos de Perec, ¿de qué Perec hablamos? ¿de Álvaro Perec de Campos, miembro del Oulipo y experto crucigramista?, ¿de Ricardo Reis Perec, dedicado principalmente a la autobiografía literaria? O de Georges Caeiro, enumerador y clasificador profesional.」
*Georges Perec, Yelena Bryksenkova.
*Georges Perec, Yelena Bryksenkova.
*Trece posibles íncipit, un final y un índice para un retrato de Georges Perec. Mercedes Cebrián, 2004.
18.4.10
17.4.10
Este capitalismo eunuco
16.4.10
Directivas del mismo día
「—Ahora, póngase en pie y doble las piernas —ordenó Conrada—. Suponga que está en el campo y que se dispone a orinar. ¡Vamos! ¡Hágalo!
Montserrat Castell se volvió de espaldas y se mordió los labios. Consideró la humillación que para esa señora tan exquisita debía suponer someterse a semejante ceremonia. Recordó al Tarugo unos años más atrás, radiante por la novedad de esta experiencia, pidiendo a gritos que le hurgasen más adentro del ano, pues era más arriba donde guardaba un secreto.
A las mujeres, esta investigación se hacía por igual en el recto y en la vagina, donde alguna vez ocultaban drogas o limas, o pequeños punzones capaces de matar, o tal vez veneno, cuidadosamente envuelto en bolsitas de plástico, sin sospechar que nadie pudiese hallarlas en tal escondrijo.
Cuando la degradante y exhaustiva operación hubo concluido, Conrada ordenó: "¡Vístase esto!" Montserrat se volvió hacia Alicia que así de pie, desnuda, sofocada —con grandes manchas violáceas bajo los párpados—, parecía la imagen misma de la desolación.
—Me ha dicho que me vista. ¿Qué he de vestirme? —Eso...—señaló Conrada.—¿Puedo... puedo... conservar mi ropa interior antigua? 」
*Shock Corridor. Samuel Fuller, 1963.
*One Flew Over the Cuckoo's Nest. Milos Forman, 1975.
*Los renglones torcidos de Dios. Torcuato Luca de Tena, 1979.
Montserrat Castell se volvió de espaldas y se mordió los labios. Consideró la humillación que para esa señora tan exquisita debía suponer someterse a semejante ceremonia. Recordó al Tarugo unos años más atrás, radiante por la novedad de esta experiencia, pidiendo a gritos que le hurgasen más adentro del ano, pues era más arriba donde guardaba un secreto.
A las mujeres, esta investigación se hacía por igual en el recto y en la vagina, donde alguna vez ocultaban drogas o limas, o pequeños punzones capaces de matar, o tal vez veneno, cuidadosamente envuelto en bolsitas de plástico, sin sospechar que nadie pudiese hallarlas en tal escondrijo.
Cuando la degradante y exhaustiva operación hubo concluido, Conrada ordenó: "¡Vístase esto!" Montserrat se volvió hacia Alicia que así de pie, desnuda, sofocada —con grandes manchas violáceas bajo los párpados—, parecía la imagen misma de la desolación.
—Me ha dicho que me vista. ¿Qué he de vestirme? —Eso...—señaló Conrada.—¿Puedo... puedo... conservar mi ropa interior antigua?
*Shock Corridor. Samuel Fuller, 1963.
*One Flew Over the Cuckoo's Nest. Milos Forman, 1975.
*Los renglones torcidos de Dios. Torcuato Luca de Tena, 1979.
14.4.10
13.4.10
Ensimismamiento

「"Je donne à ton fils... je lui donne... le Don de plaire!"
"Mais plaire comment? plaire...? plaire pourquoi?" demanda opiniâtrement le petit Boutiquier, qui était sans doute un de ces raisonneurs si communs, incapable de s'élever jusqu'à la logique de l'Absurde.
"Parce que! parce que!" répliqua la Fée courroucée, en lui tournant le dos; et rejoignant le cortège de ses compagnes, elle leur disait: "Comment trouvez-vous ce petit Français vaniteux, qui veut tout comprendre, et qui ayant obtenu pour son fils le meilleur des lots, ose encore interroger et discuter l'indiscutable?"」
「—¡Doy a tu hijo..., le doy... el don de agradar!»
—Pero, ¿agradar cómo? ¿Agradar?... ¿Agradar por qué?» —preguntó tenazmente el tenderillo, que sin duda sería uno de esos razonadores tan abundantes, incapaz de levantarse hasta la lógica de lo absurdo.
—¡Porque sí! ¡Porque sí!» —replicó el hada colérica, volviéndole la espalda; y al incorporarse al cortejo de sus compañeras, les iba diciendo—: ¿Qué os parece ese francesito vanidoso, que quiere entenderlo todo, y que, encima de lograr para su hijo el don mejor, aún se atreve a preguntar y a discutir lo indiscutible?」
*Charles Baudelaire. Félix Nadar, 1862.
*Les dons des fées. Charles Baudelaire, 1869.
"Mais plaire comment? plaire...? plaire pourquoi?" demanda opiniâtrement le petit Boutiquier, qui était sans doute un de ces raisonneurs si communs, incapable de s'élever jusqu'à la logique de l'Absurde.
"Parce que! parce que!" répliqua la Fée courroucée, en lui tournant le dos; et rejoignant le cortège de ses compagnes, elle leur disait: "Comment trouvez-vous ce petit Français vaniteux, qui veut tout comprendre, et qui ayant obtenu pour son fils le meilleur des lots, ose encore interroger et discuter l'indiscutable?"」
「—¡Doy a tu hijo..., le doy... el don de agradar!»
—Pero, ¿agradar cómo? ¿Agradar?... ¿Agradar por qué?» —preguntó tenazmente el tenderillo, que sin duda sería uno de esos razonadores tan abundantes, incapaz de levantarse hasta la lógica de lo absurdo.
—¡Porque sí! ¡Porque sí!» —replicó el hada colérica, volviéndole la espalda; y al incorporarse al cortejo de sus compañeras, les iba diciendo—: ¿Qué os parece ese francesito vanidoso, que quiere entenderlo todo, y que, encima de lograr para su hijo el don mejor, aún se atreve a preguntar y a discutir lo indiscutible?」
*Charles Baudelaire. Félix Nadar, 1862.
*Les dons des fées. Charles Baudelaire, 1869.
11.4.10
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